5 MOTIVOS PARA VIAJAR A MARRUECOS

1) CASABLANCA, eternamente recordada gracias a Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, es la capital del país y una ciudad muy cosmopolita. En este contraste de tradición y modernidad se esconden tesoros que merece la pena descubrir. El más impresionante de todos es la Mezquita de Hassan II, la segunda mezquita más grande del mundo después de la Meca. Aunque no se permite la entrada a turistas sí puedes pasear por los alrededores y disfrutar de un momento místico al oir la llamada a la oración. 2) FEZ. Al viajar a Marruecos es casi obligado pasar por Fez, la más antigua de las Ciudades Imperiales y cuna de la cultura árabe. Aquí se encuentran impresionantes Madrasas y la Universidad más antigua del mundo. El principal atractivo de Fez se encuentra en la Medina medieval de el-Bali, un entramado de callejuelas laberínticas donde se encuentra el conocido zoco de los tintoreros. La multitud de tinajas llenas de tintes de colores para colorear los trabajos de los artesanos es una delicia para la vista (pero no tanto para el olfato). 3) MERZOUGA. Pensar en Marruecos es pensar en el desierto. El Sáhara, con sus más de 9 millones de kilómetros cuadrados, es un mar de arena. En Erfoud-Merzouga encontrarás la puerta de entrada a una de las experiencias más fascinantes de tu vida: admira la puesta de sol desde las dunas, participa en alguna excursión en 4×4 por el desierto, súbete a lomos de un camello y simplemente descálzate y siente el tacto de la arena al caminar por las dunas del desierto del Sáhara. 4) OUARZAZATE. Desde el desierto hasta Marrakech, pasando por Ouarzazate, recorre la conocida”Ruta de las Mil Kasbash“. Paisajes asombrosos como la Garganta de Todra, el Valle de las Rosas y el Oasis de Skoura compiten en belleza con la imagen de las Kasbash que salpican a lado y lado de la carretera. La más famosa de todas es la de Ait Ben Haddou, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y escenario de muchas películas como Lawrence de Arabia, Babel o Alejandro Magno. Párate en algún lugar por el camino y tómate un típico té marroquí o alguno de sus tradicionales platos: cuscús de verduras, carnes estofadas, dulces a base de dátiles y miel…. ¡Probar la gastronomía marroquí es un gustoso placer! 5) MARRAKECH, la joya de Marruecos. Conocida también como la “Ciudad Roja” por el color de sus murallas, es un verdadero tesoro. Su punto más vibrante es la plaza Jemaa El Fna, concurrida tanto de día como de noche. Con sus paradas de frutos secos, especies, restaurantes nocturnos y personajes de lo más variopintos: dentistas, encantadores de serpientes, malabaristas,…. Tras la plaza el bullicioso bazar, lleno de tiendas de artesanías de todo tipo te espera. El ambiente que se respira es el de un exótico olor a especias de todo tipo: curry, comino, azafrán,…